domingo, 13 de noviembre de 2011

20-N: La sombra, la mentira y la ignorancia

En primer lugar, decir que hago mío el título de una maravillosa canción que una vez escuché cantar a dúo a dos de mis cantantes españoles favoritos, cada uno en su estilo; Rosendo y Luz Casal, "A la sombra de una mentira". La recomiendo encarecidamente.

El día 20 de Noviembre de este año, esto es, dentro de unos pocos días, se celebran Elecciones Generales en España. Tiene su miga que se celebren el día del aniversario de la muerte del Dictador, aunque esa es harina de otro costal, como se suele decir.

En primer lugar, hablemos de Alfredo Pérez Rubalcaba. Político de renombre dentro de las filas del PSOE, pieza fundamental de varios Gobiernos de Felipe González y pieza clave en las dos legislaturas de Rodríguez Zapatero. De Rubalcaba se podrán decir multitud de cosas, pero cabe destacar tres de ellas. La primera, que siempre fue fiel a su Presidente, mientras éste metía la pata una vez sí y otra también. La segunda, que mientras formó parte del Gobierno trabajó por este país, tomando buenas o malas decisiones, pero tomándolas al fin y al cabo. La tercera, quizá la más importante, es que probablemente dentro de unos años, Dios quiera que sea así, le recordaremos como el Ministro de Interior que logró acabar de una vez por todas con el Terrorismo de ETA en este país.

Rubalcaba no tiene Programa Electoral. No lo tiene porque en realidad no lo necesita. Sabe que va a perder. Su trabajo principal en estas elecciones es movilizar a la mayor parte de los votantes de izquierda y centro-izquierda decepcionados con Zapatero para que el PP no consiga la mayoría absoluta. Porque si la consigue será el fín de muchos de los avances en materia social que durante 8 años ha conseguido el PSOE. Y eso, muy señores míos, nos dolerá a muchos ciudadanos, entre los que yo me incluyo. Rubalcaba sabe que tiene dos objetivos claros; uno, como ya he dicho, torpedearle la mayoría absoluta al PP. El segundo comienza a partir del día 21; Es trabajar desde la oposición para siguientes Elecciones. El PSOE sabe perfectamente que tal y como está España, y teniendo a Mariano Rajoy, una persona, según la opinión del PSOE, sin consistencia política suficiente como para aguantar embestidas de todos los tamaños, ese trabajo no será difícil. Por eso quiere intentar por todos los medios "salvar los muebles" y evitar la goleada.

Mariano Rajoy, por su lado, tiene también su experiencia política. Ministro en los dos Gobiernos del inefable Aznar, su capacidad intelectual está fuera de cualquier duda. Sí lo están su carisma como político y su don de mando al frente del país. Pero eso se verá dentro de unos pocos meses.
Rajoy sabe que tiene las elecciones ganadas. Su trabajo es el contrario al de Rubalcaba. Intentar por todos los medios conseguir la mayoría absoluta para, a partir de ahí, tener libertad total para hacer y sobre todo deshacer los "entuertos" en los que, según el PP, nos han metido los gobernantes socialistas. A partir de ahí, su lucha consistirá en aguantar las embestidas de la oposición durante los cuatro próximos años.

Pero ese no es el único trabajo que tiene Mariano Rajoy durante estos años. Su trabajo más duro de todos es el de sacar al país de esta lamentable crisis en la que nos vemos inmersos en la actualidad.

LA SOMBRA

Mariano Rajoy sabe de sobra que este país necesita una "Refundación Económica". Sabe que no va a tener la suerte que tuvo el Gobierno de Aznar, que se aprovechó de la tristemente famosa burbuja inmobiliaria para inyectar dinero ficticio a este país. Más terrenos, más construcción, más hipotecas, más endeudamiento doméstico, total poder e impunidad para los verdaderos culpables de este meollo; los bancos. Por eso la primera sombra, la más alargada pero la menos importante, es la del ex-Presidente Aznar. Pero eso es tiempo pasado. Como decía, Rajoy sabe de sobra todo esto. Tiene en su mente, al igual que las tenemos otros, las medidas que habría que tomar para poner este país en una situación medianamente aceptable.

Mariano Rajoy sabe que es necesaria una reforma fiscal bestial en este país. Sabe que es necesario desde hace mucho tiempo gravar las rentas altas y los grandes patrimonios. Sabe perfectamente que el único dinero que hay todavía en este país lo tienen los ricos. Pero también sabe que son esos ricos los que le van a llevar al poder y los que le van a mantener ahí. Conoce sobradamente que si les mete mano, va a ser él quien salga trasquilado. Porque Rajoy, como buen Registrador de la Propiedad, pero sobre todo como buen político de derechas, sabe que inmiscuirse en contra de los Poderes Fácticos de este país tiene un precio político, y es un riesgo que no quiere correr. Por eso, la segunda sombra que se cierne sobre el país del PP es la sombra de los ricos.

Como Mariano necesita conseguir dinero de algún lado, y ve que si se lo quita a los ricos de este país nadie le votará dentro de cuatro años, ha pensado en otra idea, necesaria también; vamos a reformar la lamentable Administración Pública de este país. En otras palabras, vamos a meterle mano a los Funcionarios.

En este país hay cerca de cuatro millones de funcionarios. Que no se enfade nadie, pero son muchos, son demasiados. Rajoy, si tiene lo que hay que tener, recortará los empleados públicos en al menos un millón de ellos en esta legislatura. Las plazas que queden vacantes por jubilaciones, amortizadas. Señores y señoras que no pegan "un palo al agua" durante su horario de oficina pública, a trabajar lo suyo y lo del de al lado. Ya está bien de tener una hora de café. Interinos, a la calle. Que los funcionarios con plaza fija redoblen esfuerzos. Ya está bien de chupar del bote de "Papá Estado". Concursos de oposición, cancelados durante cuatro años. Que no salga ninguna plaza que no sea estrictamente necesaria a concurso. Opositores, a trabajar, de lo que ellos quieran o puedan. O mejor aún, a formarse. A estudiar inglés en el extranjero, postgrados, otras carreras. Ya está bien de que el niño que es adolescente quiera ser de mayor funcionario.

Sin embargo, la clase media de este país se le echaría encima al pobre Mariano. Como los españoles somos unos vagos y completos inútiles ignorantes, en vez de pensar que estas medidas son necesarias para nosotros y que con ellas vamos a salir del pozo, haríamos huelgas de todo tipo porque estos señores hubieran venido a quitarnos nuestra apacible vida y nos conminaran a hacer algo que nunca en nuestra vida se nos había pasado por la cabeza; TRABAJAR.
Por eso, la segunda sombra que tiene detrás el bueno de Mariano es la sombra de la clase media.

LA MENTIRA

La desgraciada realidad es que esto no va a ocurrir. Por eso, lo que Mariano Rajoy y Rubalcaba intentan anunciar en su Programa Político no es más que una grandísima mentira. Nadie va a meterle mano a los ricos. Nadie va a meterle mano a la Administración Pública. Lamentablemente, lo que ellos necesitan para ser felices son votos. Si pusieran en una balanza, en un lado ser Presidente del Gobierno, y en otro estar en la Oposición pero salir de la crisis, os aseguro que elegirían lo primero. Es duro oírlo, pero es así. La mayor mentira que tenemos en este país es la Política actual. Y hemos llegado a tal nivel de indiferencia e ignorancia en este país que no creo que consigamos arreglar este problema nunca.


LA IGNORANCIA

Esta es la parte del post que pueda herir la sensibilidad de mucha gente. Pero creo que mi razonamiento es necesario en estos momentos.

Este país está lleno de analfabetos. No me refiero a esas personas ancianas que no tuvieron la oportunidad de estudiar, como mis abuelos, y que no tuvieron más remedio que trabajar desde bien pequeños para sacar adelante un país metido de lleno en una gran miseria en forma de posguerra. Faltaría más culpar a nuestros pobres abuelos de la crisis que estamos viviendo ahora.

Yo me refiero a ese joven de entre 20 y 30 años. Ese joven que dejó de estudiar cuando tenía 18 años, sin tener ni siquiera el graduado escolar, porque siendo obrero de la construcción, ensolador, yesista, cristalero, electricista, fontanero, ganaba 3000 Euros al mes limpios de polvo y paja. Ese joven que, ahora que ya no se pone ni un solo ladrillo, ni una sola baldosa, ni un solo grifo, ni un solo cristal, ni un solo enchufe en una casa, lleva dos años en el paro esperando a que alguien le contrate. A ese joven, dos preguntas.

¿ Tú crees, pedazo de animal, que un peón que se dedica a poner ladrillos puede ganar más dinero que un profesor de universidad?

Tú crees, pedazo de animal, que alguien te va a contratar sabiendo que no tienes ni el graduado en E.S.O.?

Lamentablemente, eres un ignorante, pero no es culpa tuya. La culpa es de quien te hizo creer que eso iba a durar toda la vida. La culpa es de el que hizo creer, sin poder creerselo ni él mismo, que la construcción iba a durar eternamente. La culpa, al fin y al cabo, es de quien os engaño gracias a que sois unos completos analfabetos.

La educación de este país, ese es el problema. Falta de valores, llamadlo como querais. Hay que empezar desde el principio. No se puede se profesor haciendo tres años de esa pantomima llamada Magisterio y aprobando una oposición de 25 temas. No puede ser que los profesores que den clase en este momento pongan más faltas de ortografía que los propios estudiantes. Que haya profesores que no hayan leído un solo libro en su vida. Es tirarnos piedras contra nuestro propio tejado. Y que conste que hay excepciones; yo conozco maestros muy preparados. Pero la regla general, lamentablemente, es esta.

Somos unos analfabetos, pero también unos vagos. Salimos de España y no tenemos ni idea de hablar otros idiomas, ni siquiera el inglés, obligatorio para cualquier persona hoy en día. Fuera de nuestras fronteras se ríen de nosotros. Pero eso sí, nosotros nuestro verano, nuestro vino, nuestras fiestas, nuestras playas y nuestras paellas. Fenomenal, así nos pinta.

Si yo fuera Presidente, le metería mano a las rentas ricas de este país. Le metería mano a los funcionarios y me cargaría un millón de ellos. Y de una vez por todas arreglaría la educación en este país de analfabetos. Dentro de 25 años saldría en las Enciclopedias. Pero Mariano Rajoy o Rubalcaba no lo van a hacer, porque a ellos, lamentablemente, no les interesa salir en los libros de Historia. Les interesa ganar las elecciones, y salir en los periódicos del día 21.




jueves, 9 de junio de 2011

El "Fenómeno"


Este post se podría titular: "Mis cinco genios del fútbol". Pero no lo hace.

Posiblemente pocos aficionados de hoy, los más jóvenes, sepan quién fue Chris Waddle. Este Waddle era un tipo poco menos que lamentable. Tenía esa cara mezcla de Bryan Adams y Willem Dafoe, ya sabeis a lo que me refiero. Un auténtico yonki. Aún teniendo esa espantosa cara, se caracterizaba sobre todo, por tener el peinado más escandalosamente horrendo de la maldita Historia del Fútbol. Ni la cresta de Ronaldo en el Mundial de 2002 era tan fea, oiga. Además, es amigo de un tal Paul Gascoigne. Nada bueno, la verdad. Sin embargo, la clase que destilaba este tipo era eterna. Era un genio. Os lo recomiendo. Genio Chris Waddle.

Si la gente de hoy en día aficionada al fútbol no conoce a Waddle, mucho menos conocerá a Matt Le Tissier. Este señor, mitad francés, mitad inglés, fue lo que podemos llamar un "genio silencioso". No quiso nunca jugar en los grandes clubes ingleses, y durante más de 500 partidos luchó por la permanencia en su club de toda la vida, el Southampton. Sus aficionados le llamaron "Le God". El prefería llamarse "Le Fat". Efectivamente, tenía un tripón solo comparable a su calidad de grande. No en vano, era un grandísimo aficionado a las hamburguesas, el chocolate, y cómo no, la cerveza. No llegó a jugar Eurocopas, Mundiales, Copas de Europa o Recopas. Dio igual. Le Tissier era un genio.

Imagino que al tercer Genio de mi lista sí lo conocereis. Se trata de un italiano moreno, guapete, que llevaba unas trenzas parecidas a las de Pocahontas. Un tipo peculiar que nació en un pueblo llamado Caldogno, donde he tenido el gusto de estar. El tercer Genio de mi lista, descúbranse, señoras y caballeros, es Roberto Baggio. Un tipo al que lamentablemente se le recuerda por aquel penalti fallado en el Mundial de Estados Unidos de 1994 que le dio el título a la rácana Brasil de Carlos Alberto Parreira de los grandísimos Bebeto, Mazinho, Romario o Mauro Silva. Sin embargo, el gran Baggio era mucho más que eso. Para que os hagais una idea, el día que la Fiorentina lo traspasó a la Juventus, en el verano de 1990, hubo disturbios en Florencia. El Genio, Roberto Baggio.

Cuarto Genio de la lista, el penúltimo, el segundo en mi lista de gente que me tocó la fibra futbolística. Un señor calvo, con pinta de persona mayor, bastante tímido, silencioso. Un Genio con mayúsculas. Señores, señoras, hablamos de, para mí, el mejor futbolista de los últimos 10 años. El gran Zinedine Zidane.

Aunque soy un confeso culé, no ha habido nadie, repito, nadie, ni siquiera Leo Messi, que en últimos años me haya dejado tantas veces con la boca abierta, y eso que no soy de fácil asombro en cuanto a fútbol se refiere. Zidane lo hacía cada vez que tocaba el balón. "Zizou" no jugaba, bailaba con el balón. Era tan elegante que estoy convencido de que muchos defensas no hacían falta por no destrozar aquella obra maestra continua. Era, para no variar, un Genio.

Sin embargo, el último párrafo de mi lista está dedicado al mejor jugador de la década de los 90, siempre en mi opinión. Un futbolista que, de no haber sido por sus gravísimas lesiones de rodilla a lo largo de su carrera, hubiera sido el mejor futbolista de la Historia. El "finalizador" más importante de la Historia del balompié se llama Ronaldo Nazario da Lima.

Yo tenía 9 años cuando el Barcelona de Bobby Robson fichó a Ronaldo. El club culé hizo un equipo de auténtico lujo, con Vítor Baia, Popescu, Laurent Blanc o Luis Figo como máximos estandartes. Ronaldo era el estilete de aquel equipo. Hizo 34 goles, y mi amigo Quintín siempre dice que perdimos aquella liga porque Ronaldo se marchó a la Copa América y tuvimos que jugar las últimas jornadas con Angelito Cuéllar en punta. Daba igual. No he visto nada igual en mi vida. No he visto jugador más desequilibrante que el Ronaldo que jugaba en el Barcelona.

Después, gordo como un oso, se hinchó a meter goles en el Real Madrid. Eso denota la pasta de Genio, porque hasta gordo y con una pierna menos era el mejor.

Me da pena porque hace unos días le he visto "jugar" sus últimos 15 minutos con la selección brasileña. Tendré que conformarme con seguir viéndolo en vídeos.

Hasta siempre, "Fenómeno", hasta siempre, Genio Ronaldo.


miércoles, 25 de mayo de 2011

Érase una vez...


Érase una vez tres amigos. En realidad érase una vez más de tres, pero en este caso lo acotamos un poco. Pongámos nombre a los protagonistas de nuestra historia.

El primero de ellos se va a llamar, para que nos entendamos, Dennis Rodman. Un tipo curioso que no mide más de 1.80 m, pero que toda su jodida vida (exceptuando algún iluminado que lo ponía en otro sitio) ha jugado de "5", de "Center", como dicen ahora los entendidos de esto. Un sujeto que, hiciera frío o calor, jugara el individuo más preparado o el inepto más ingenuo, siempre, y digo siempre, acababa con dobles dígitos en puntos y rebotes. Un tipo que tuvo que aguantar que algún entrenador dijera de él que "sólo cogía los rebotes que iban por el suelo". Un personaje, al fín y al cabo, que si hubiera medido 20 centímetros más y sus rodillas hubieran aguantado, habría acabado jugando en el Barcelona. Alguien que, si no me hubiera duchado con él unas 200 veces, juraría que tiene, y que me perdonen la soez expresión, los huevos más cuadrados que el ring de Rocky Balboa.

El segundo protagonista de nuestra historia se llama Greg Ostertag. Un tipo peculiar, currante, sacrificado, con algo menos de talento que Rodman para el baloncesto pero infinitamente trabajador. Repartidor de estopa a domicilio, su labor en la sombra siempre ha sido premiada por todos los entrenadores que ha tenido. De carácter siempre afable, su mandíbula se inclina hacia abajo, al igual que su ojo izquierdo, cada vez que el alcohol sobrepasa ciertos límites en su organismo. Un individuo, al fín y al cabo, que todos el mundo querría tener como compañero de equipo y amigo.

El tercer protagonista de este cuento se llama Julian Ross. Efectivamente, se llama igual que aquel personaje de "Oliver y Benji" que padece un problema de corazón y sólo puede jugar la mitad de los partidos. Un individuo curioso, amante de la buena vida, de la ginebra, de las mujeres y, al igual que los otros dos, del baloncesto. Algo bocazas, o le odias o le amas, no tiene término medio. Indiferente no deja a nadie, de eso estamos de acuerdo. Un auténtico personaje, vamos.

Estos tres muchachos, Dennis, Greg y Julian, eran compañeros de equipo hace unos años. Vivían en la misma ciudad y junto a otros camaradas formaron el equipo de baloncesto que mejor juego practicaba de todo su barrio. Ganaron unos cuantos partidos y mantuvieron en alza la noche salmantina durante un cierto tiempo. Sin embargo, la vida les reservó caminos diferentes, y cuando terminaron su etapa de instituto cada uno se fue a estudiar una carrera diferente. No por ello, claro está, dejaron de ser buenos amigos, y cada vez que se juntaban los dueños de los bares daban gracias a Dios por haberlo permitido.

Resultó que, hace unos días, Julian recibió una llamada de Dennis. Jugaban en el mismo sitio y a la misma hora, y como Greg jugaba también cerca de allí, Rodman le ofreció a Julian juntarse los tres, por los viejos tiempos. Por supuesto, el vividor de Julian no se lo pensó ni un momento, y el borracho de Ostertag tampoco dudó.

Y allí estaban. 6 años, tres carreras, 3 o 4 novias y un sinfín de copas después, los tres amigos que un día, con 12 o 13 años, se juntaron en una cancha de baloncesto para tirar unos rifles. Debe ser verdad eso que dijo Emily Dickinson: "Después de todos nuestros avatares, nuestro único patrimonio son nuestros amigos".

Brindo por ustedes, señores. Por la penúltima. Amén.