jueves, 9 de junio de 2011

El "Fenómeno"


Este post se podría titular: "Mis cinco genios del fútbol". Pero no lo hace.

Posiblemente pocos aficionados de hoy, los más jóvenes, sepan quién fue Chris Waddle. Este Waddle era un tipo poco menos que lamentable. Tenía esa cara mezcla de Bryan Adams y Willem Dafoe, ya sabeis a lo que me refiero. Un auténtico yonki. Aún teniendo esa espantosa cara, se caracterizaba sobre todo, por tener el peinado más escandalosamente horrendo de la maldita Historia del Fútbol. Ni la cresta de Ronaldo en el Mundial de 2002 era tan fea, oiga. Además, es amigo de un tal Paul Gascoigne. Nada bueno, la verdad. Sin embargo, la clase que destilaba este tipo era eterna. Era un genio. Os lo recomiendo. Genio Chris Waddle.

Si la gente de hoy en día aficionada al fútbol no conoce a Waddle, mucho menos conocerá a Matt Le Tissier. Este señor, mitad francés, mitad inglés, fue lo que podemos llamar un "genio silencioso". No quiso nunca jugar en los grandes clubes ingleses, y durante más de 500 partidos luchó por la permanencia en su club de toda la vida, el Southampton. Sus aficionados le llamaron "Le God". El prefería llamarse "Le Fat". Efectivamente, tenía un tripón solo comparable a su calidad de grande. No en vano, era un grandísimo aficionado a las hamburguesas, el chocolate, y cómo no, la cerveza. No llegó a jugar Eurocopas, Mundiales, Copas de Europa o Recopas. Dio igual. Le Tissier era un genio.

Imagino que al tercer Genio de mi lista sí lo conocereis. Se trata de un italiano moreno, guapete, que llevaba unas trenzas parecidas a las de Pocahontas. Un tipo peculiar que nació en un pueblo llamado Caldogno, donde he tenido el gusto de estar. El tercer Genio de mi lista, descúbranse, señoras y caballeros, es Roberto Baggio. Un tipo al que lamentablemente se le recuerda por aquel penalti fallado en el Mundial de Estados Unidos de 1994 que le dio el título a la rácana Brasil de Carlos Alberto Parreira de los grandísimos Bebeto, Mazinho, Romario o Mauro Silva. Sin embargo, el gran Baggio era mucho más que eso. Para que os hagais una idea, el día que la Fiorentina lo traspasó a la Juventus, en el verano de 1990, hubo disturbios en Florencia. El Genio, Roberto Baggio.

Cuarto Genio de la lista, el penúltimo, el segundo en mi lista de gente que me tocó la fibra futbolística. Un señor calvo, con pinta de persona mayor, bastante tímido, silencioso. Un Genio con mayúsculas. Señores, señoras, hablamos de, para mí, el mejor futbolista de los últimos 10 años. El gran Zinedine Zidane.

Aunque soy un confeso culé, no ha habido nadie, repito, nadie, ni siquiera Leo Messi, que en últimos años me haya dejado tantas veces con la boca abierta, y eso que no soy de fácil asombro en cuanto a fútbol se refiere. Zidane lo hacía cada vez que tocaba el balón. "Zizou" no jugaba, bailaba con el balón. Era tan elegante que estoy convencido de que muchos defensas no hacían falta por no destrozar aquella obra maestra continua. Era, para no variar, un Genio.

Sin embargo, el último párrafo de mi lista está dedicado al mejor jugador de la década de los 90, siempre en mi opinión. Un futbolista que, de no haber sido por sus gravísimas lesiones de rodilla a lo largo de su carrera, hubiera sido el mejor futbolista de la Historia. El "finalizador" más importante de la Historia del balompié se llama Ronaldo Nazario da Lima.

Yo tenía 9 años cuando el Barcelona de Bobby Robson fichó a Ronaldo. El club culé hizo un equipo de auténtico lujo, con Vítor Baia, Popescu, Laurent Blanc o Luis Figo como máximos estandartes. Ronaldo era el estilete de aquel equipo. Hizo 34 goles, y mi amigo Quintín siempre dice que perdimos aquella liga porque Ronaldo se marchó a la Copa América y tuvimos que jugar las últimas jornadas con Angelito Cuéllar en punta. Daba igual. No he visto nada igual en mi vida. No he visto jugador más desequilibrante que el Ronaldo que jugaba en el Barcelona.

Después, gordo como un oso, se hinchó a meter goles en el Real Madrid. Eso denota la pasta de Genio, porque hasta gordo y con una pierna menos era el mejor.

Me da pena porque hace unos días le he visto "jugar" sus últimos 15 minutos con la selección brasileña. Tendré que conformarme con seguir viéndolo en vídeos.

Hasta siempre, "Fenómeno", hasta siempre, Genio Ronaldo.


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