
Solamente unas líneas dedicadas a alguien que hizo que un servidor, a los 11 años, le pidiera insisitentemente a su padre que le llevara a alguna academia de tenis para aprender ese "drive" que tanto le gustaba. Desde los 11 a los 15 años mis semanas iban y venían al club de tenis "Graveras Sánchez", uno de los más conocidos de Salamanca. Allí comencé a jugar, me federé e incluso gané algún torneo a nivel local. Luego llegó el baloncesto, y la imposibilidad de compaginar raqueta y balón los fines de semana. Cuando tuve que elegir, pesó que el baloncesto es un deporte mucho más divertido, y por extensión mucho menos sacrificado. Mi madre siempre dijo que era mucho mejor jugador de tenis que de baloncesto, pero sin embargo, elegí el camino más sencillo. El tenis es un deporte que te obliga a tener una fuerza mental casi sobrenatural. Psicológicamente, puede ser uno de los deportes más duros que haya. Por jugarse individualmente, por tener que ir punto a punto, golpe a golpe, hasta el final. Partidos que creía ganados los perdí. Y partidos que en algún momento vi perdidos, dejé de verlos así y los acabé remontando. Pero la fuerza mental que hay que tener para remontar un partido así es algo inhumano. Por eso, mi admiración a los que se dedican a ello profesionalmente.
A Carlos Moyá le pertenece mi primer VHS tenístico. Antes, como no, el descomunal Sergi Bruguera y sus Roland Garros, el "Muro" Thomas Muster, el genial Michael Chang o el elegante Michael Stich, por nombrar algunos de los que me encantaban, coparon mis tardes deportivas de raqueta y pelota amarilla. Sin embargo, el primer partido que yo grabé fue la final del Open de Australia de 1997. Pete Sampras se paseaba entonces por las pistas de Melbourne con un saque y volea dignos de estudio, y un jovencísimo y casi desconocido españolito se coló en aquella final. Por supuesto, el partido no tuvo color, pero yo vibré hasta el último punto, aunque ya conociera el resultado ya que el partido era grabado.
Luego vino Roland Garros en el 98, y aquella final del Masters que le arrebató su amigo Alex Corretja en un duelo para recordar. Las lesiones lastraron el mejor "drive" invertido de la Historia del tenis español. Todavía tuvo tiempo para dar alguna que otra lección de tenis, como cuando le levantó a Patrick Rafter aquellos octavos de final del USA Open yendo 2-0 y 5-3 perdiendo. Incluso se permitió el lujo de ganar la Davis de 2004 en Sevilla, jugando los individuales con un tal Rafael Nadal, que ya se veía que iba a para leyenda.
Supongo que es ley de vida, pero siempre me entristece que este tipo de gente, deportistas que alguna vez marcaron nuestras vidas, se tengan que retirar. Por mi parte, sólo me queda recordar al mejor "Charly", en un viejo VHS que todavía debo tener guardado en algún cajón.
Gracias, "Charly".
A Carlos Moyá le pertenece mi primer VHS tenístico. Antes, como no, el descomunal Sergi Bruguera y sus Roland Garros, el "Muro" Thomas Muster, el genial Michael Chang o el elegante Michael Stich, por nombrar algunos de los que me encantaban, coparon mis tardes deportivas de raqueta y pelota amarilla. Sin embargo, el primer partido que yo grabé fue la final del Open de Australia de 1997. Pete Sampras se paseaba entonces por las pistas de Melbourne con un saque y volea dignos de estudio, y un jovencísimo y casi desconocido españolito se coló en aquella final. Por supuesto, el partido no tuvo color, pero yo vibré hasta el último punto, aunque ya conociera el resultado ya que el partido era grabado.
Luego vino Roland Garros en el 98, y aquella final del Masters que le arrebató su amigo Alex Corretja en un duelo para recordar. Las lesiones lastraron el mejor "drive" invertido de la Historia del tenis español. Todavía tuvo tiempo para dar alguna que otra lección de tenis, como cuando le levantó a Patrick Rafter aquellos octavos de final del USA Open yendo 2-0 y 5-3 perdiendo. Incluso se permitió el lujo de ganar la Davis de 2004 en Sevilla, jugando los individuales con un tal Rafael Nadal, que ya se veía que iba a para leyenda.
Supongo que es ley de vida, pero siempre me entristece que este tipo de gente, deportistas que alguna vez marcaron nuestras vidas, se tengan que retirar. Por mi parte, sólo me queda recordar al mejor "Charly", en un viejo VHS que todavía debo tener guardado en algún cajón.
Gracias, "Charly".
1 comentario:
Gran artículo si señor...
HASTA LUEGO LUCAS!
HASTA LUEGO CHARLY!
(recordemos que éste se ha estado tirando a Patricia Conde, cosa que también me hace idolatrarlo...)
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