jueves, 14 de octubre de 2010

De Alexandre y otros Genios...


Esta semana falleció Manuel Alexandre, y les aseguro que por ello ha sido una semana triste.

De Manuel Alexandre siempre recordaré su corta pero intensa aparición en una de mis primeras películas en blanco y negro, "Atraco a las tres". En una pequeña mesa, con una tenue luz que apenas dejaba entrever sus "malvados" planes, Agustín González, Cassen, Gracita Morales y Alfredo Landa preparaban el famoso golpe. Años después, demasiados quizá, me harté a llorar de la risa en un programa de Florentino Fernández donde él mismo, Miki Nadal y los fabulosos Cruz y Raya realizaban una desternillante parodia de la escena, pero en este caso se preparaban para atracar el plató de la serie de Antena 3, "Un paso adelante".

Uno de mis muchos defectos es el de la idolatría. Como, en mi caso, Dios no me juzgará como uno de los suyos, para mi los pecados capitales no existen. Por eso, más que llamarlo idolatría lo podríamos llamar Envidia, con mayúsculas. Envidio a los genios. Y no me refiero a esos grandes matemáticos, físicos o biólogos que nos hacen la vida mejor. A esos, mi reconocimiento. Yo envidio a los genios que hacen que los ciudadanos de a pie, como yo, se les escape una sonrisa. Ya sea viendo una película, leyendo un libro, presenciando una obra de teatro, estos Genios hacen de nuestra vida algo más feliz, aunque sólo sea por un momento. Manuel Alexandre era uno de ellos. En mi caso, el cine copa el 90 por ciento de mis sonrisas, lo reconozco, pero también reconozco que cada vez es más difícil sacarme una. Y Manuel Alexandre lo hacía. Lo hacía siempre.

Para mí, como para muchos aficionados al gran cine español, se va el último representante de una saga de actores irrepetible. Encabezados por el Genio entre los Genios, el gran Fernando Fernán Gómez, y gracias a gente como Alexandre, Agustín González, José Luis López Vázquez, Alfredo Landa, Pepe Isbert y alguno que seguro que me olvido, un servidor se enamoró para siempre del verdadero cine español. Por supuesto que hay grandes actores ahora; Javier Bardem, Eduard Fernández, Luis Tosar y un largo etcétera. Pero, sin menospreciar a nadie, les falta algo que sus maestros sí tenían. Posiblemente, como siempre digo, corazón, kilómetros de corazón.

Estoy seguro de que el gran Fernando, allá arriba, en el cielo de Bakunin, Proudhomme, Alberti, Lorca y tantos otros "colorados" como ellos, los habrá citado para hacer, quizás, la última gran película de sus vidas, y que será una proyección recordada para siempre por los amantes del gran cine, del cine con mayúsculas.

Descanse en paz, Manuel Alexandre.

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