miércoles, 29 de septiembre de 2010

Pequeñas reflexiones del 29-S

Huelga.

Cuando era niño e iba al instituto, recuerdo que era la palabra que más me emocionó escuchar durante un curso, creo que fue Tercero de E.S.O. Durante muchas semanas se estuvo discutiendo sobre la famosa L.O.U., y muchos de nosotros, todos los miércoles, hacíamos huelga. Qué era la L.O.U? Eso daba igual, lo importante es que podíamos fumarnos las clases sin tener miedo a represalias, ni paternas ni docentes, y eso por aquel entonces era un lujo que no podíamos dejar pasar. Todavía hoy sigo sin saber muy bien por qué demonios hacíamos huelga.

El problema que se nos plantea hoy tiene, lógicamente, una mayor envergadura. Estamos hablando de una Huelga General promovida por los sindicatos españoles, UGT y CC.OO., para protestar por algunas de las medidas anti-crisis del Gobierno de Rodríguez Zapatero, entre ellas una reforma laboral que, conceptualmente, cercena ciertos derechos laborales de los trabajadores de este país.
Está claro que ninguna huelga es agradable, más si cabe cuando los sindicatos, previendo que no van a tener el apoyo general de la masa social, aprietan a sus militantes y simpatizantes para que extremen las actividades de sus "piquetes". Ayer, casi a punto de irme a la cama, escuchaba en Hora 25 como un pobre camionero que llevaba un transporta-coches fue asaltado justo antes de llegar a su destino, y apedreado por los miembros del piquete. Todas las lunas de los coches que llevaba fueron rotas. El pobre hombre, con la voz desencajada, pedía explicaciones, y preguntaba si el arreglo de esas lunas se lo iban a pagar los señores Méndez y Fernández Toxo.

No me gustan los piquetes, creo que se hacen daño a sí mismos. Tú tienes derecho a la huelga, como yo tengo derecho a no hacerla, pero no por eso tienes que llenar de silicona la cerradura de mi tienda. ¿Por qué, si yo quiero abrirla, tengo que pagar un cerrajero? ¿Me van a pagar los servicios de ese cerrajero los militantes de UGT y Comisiones Obreras?

Todo el mundo que me conoce sabe perfectamente que no soy alguien conservador en mis ideas políticas. Para más señas, diré que he votado dos veces en mi vida, una vez en unas elecciones generales (las últimas de 2008) y otra vez en unas elecciones autonómicas. En las elecciones generales, mi voto fue a parar a Izquierda Unida. En las autonómicas, agárrense, mi voto fue a parar al Partido Comunista. Jamás en mi vida votaré al Partido Popular, pero es muy posible que tampoco vote al Partido Socialista, en vista de la lamentable gestión que está realizando al frente del Gobierno. Sin embargo, hay que matizar una serie de cuestiones que viene bien recordar.

En primer lugar, la culpa de la famosa "crisis" no es del PSOE, al menos no en su inmensa mayoría. Los que estudian Economía, y algunos que estamos matriculados en la misma carrera, sabemos que la Economía tiene un componente fuertemente cíclico. Si durante un período de años no muy largo la bonanza económica es grande a nivel mundial, estén totalmente seguros que después de esa bonanza vendrá un período de contracción económica, con una posterior recesión. Gobierne quien gobierne. Sea Bush, Blair, Aznar, Zapatero, Obama, Brown o mi hermana pequeña. En España, la época dorada del Gobierno Aznar, entre 1996 y 1999, viene acompañada de una clara bonanza económica mundial, provocada principalmente por una transformación industrial y tecnológica muy correcta de la UE y USA, y de la pronta apertura y posterior expansión del mercado asiático. No dudo de que, en aquella época, el Gobierno del PP hiciera cosas buenas, pero lo que no debemos pensar es que las medidas tomadas por Rato, Montoro y compañía fueron auténticas "genialidades económicas" que pusieron a España en el candelero financiero mundial. Simplemente, se aprovecharon de una etapa de "vacas gordas", y lo hicieron muy bien, todo hay que decirlo. Lo mismo ocurrió en su día con la primera legislatura de González al frente del PSOE, convicciones ideológicas aparte.

Ahora, la crisis mundial azota a este país. Se ha llegado a decir que "con Aznar esto no hubiera pasado" o "con el PP en el poder no estaríamos tan mal como estamos". Craso error. Estaríamos durante un tiempo igual de mal que con el Gobierno del PSOE. Las crisis económicas, señores, son inevitables. Lo más importante de todo es saber cómo paliar sus efectos, e intentar por todos los medios salir cuanto antes de ella. Ejemplos claros de esto son Francia o Alemania, que se vieron azotados por la crisis pero nos llevan ventaja después de la caída. Cierto es que con la dependencia energética que tiene nuestro país de las importaciones es normal que nos la lleven.

Rodríguez Zapatero se ofuscó. Durante dos años intentó dar con la clavija con la que salir del pozo, pero siempre teniendo en cuenta sus principios de Partido, su ideología de izquierdas, siempre sin herir a nadie de su entorno político. Y hace no mucho, se dio cuenta de que así era imposible salir de la crisis. Se dio cuenta de que se tenía que olvidar de la ideología, de los principios, de todos los llamados "de izquierdas" que defendían una política económica liberal. Y actuó, sabiendo perfectamente que todos los que eran de su bando se iban a poner en contra. Actuó contra los funcionarios. Actuó contra los trabajadores. Se hipotecó su futuro político por salvar este país. Lo hizo tarde, pero al fin y al cabo lo hizo. Y eso, a toda la gente " de izquierdas" que vivía plácidamente de subvenciones del Gobierno, subsidios de desempleo, administraciones públicas y demás calaña moral, les sentó como un tiro en el pie. Pensaron que Zapatero les había traicionado, que se había convertido al "lado oscuro". Y comenzaron a protestar, a manifestarse, a hacer declaraciones públicas contra el Gobierno. Qué casualidad que haya sido cuando el PP le mete menos caña de la habitual. Rajoy y sus secuaces se dieron cuenta de que Zapatero había tomado la decisión correcta. El error de Zapatero es que la tomó dos años tarde, y por eso estamos como estamos.

Crisis aparte, los sindicatos son unas asociaciones auténticamente deleznables, al menos en este país. En otros países europeos, caso de Holanda o Alemania, los sindicatos también existen, pero a diferencia de España, en estos lugares son entidades completamente privadas que se financian con las contribuciones de sus socios. Es decir, lo que llamamos en España una Sociedad, como la empresa de mis padres, Nueva Rumasa o el Real Madrid. Sin embargo, en España los sindicatos están financiados por, y esto es lo más chocante de todo, el Gobierno. Es una verguenza que todos los españoles tengamos que pagar de nuestro dinero a estos paniaguados que lo único que buscan es su propio beneficio. ¿Por qué demonios tengo yo que pagarle el sueldo a alguien tan detestable como Cándido Méndez, Secretario General de UGT, cuando no creo ni en la UGT ni en la madre que la parió? Por el mismo precio, tengo para todos. ¿ Por qué tengo yo que financiar a la Iglesia Católica de este país, siendo este Estado laico y aconfesional, y causándome una repulsión terrible todo lo que tiene que ver con la Religión?

Los sindicatos, como la Iglesia, como la empresa de mis padres, Nueva Rumasa o el Real Madrid, son sociedades que deben ser financiadas por sus propios socios e inversores, y nunca por gente ajena a ellos. Sin embargo, en este país, tanto la Iglesia Católica por un lado, como los inefables Sindicatos por el otro, tienen digamos una "bula constitucional" que les da derechos pero no obligaciones. Y eso es una auténtica verguenza para España. Sólo hay que fijarse en otros países donde la Religión ya no se imparte en colegios públicos, donde la Iglesia se autofinancia y donde los sindicatos son ninguneados por el Estado, como tiene que ser por otro lado. Esos son los países desarrollados, y no nosotros, que, por mucho que nos pese oirlo, seguimos 50 años por detrás de algunos de nuestros vecinos europeos.

Yo, por supuesto, no hice huelga ayer. Primero, porque no soy trabajador. Segundo, porque no me apetece darle mi tiempo a esta gente que forma los sindicatos. Y tercero, porque si queremos salir de esta crisis, todos vamos a tener que arrimar el hombro, y no poner trabas.

Un saludo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Que gran razón tienes, Capitán, que gran razón... pero parece que unos por que son de izquierdas y otros porque son de derechas no pueden, ambos bando, coger lo bueno de unos y así hacer progresar a este país.

Que la democracia esta para mirar por el bien común, general, o llamalo como quieras. No para mirar por los 10 millones de personas que te votan y dejar a otros tantos de lado.

Un saludo.