El día de la Infamia, ecuerdo perfectamente qué estaba haciendo. Por aquel entonces yo estudiaba Primero de Bachillerato. Mi profesor de Física y Química, D. José Antonio Rosón, entró en clase, como siempre, fastidiándonos los benditos cinco minutos del cambio de clase. Esta vez no venía risueño, alegre, como siempre. Su cara era un reflejo de lo que había visto en la televisión de la cafetería del Instituto. Antes de decir nada, sacó su reloj de bolsillo y pidió por favor un minuto de silencio por el accidente de trenes que había provocado, hasta ese momento, más de 30 muertos. Eran poco más de las 11 de la mañana y, lógicamente, la información de la que se disponía era muy pobre. Cuando llegué a casa me enteré realmente de la graveda de la situación. Un grupo terrorista había colocado varias bombas en algunos trenes de cercanías de Madrid.
El resto de la historia es conocida por todos.
Para el anecdotario, decir que el 14 de Marzo, 3 días después del atentado, día de las elecciones generales que cambiaron este país, mi equipo y yo nos encontrábamos en Valladolid jugando un partido crucial para nuestros intereses en el Campeonato de Castilla y León. El gran derbi entre Forum Valladolid y C.B. Tormes fue algo extraño para mí. Como era día de elecciones, la mala suerte se cebó con todos nosotros, ya que mi entrenador, el gran Richi Iglesias, tuvo la desgracia de ser requerido como mesa electoral. Para más infortunios, yo estaba lesionado. Aún recuerdo como, con el móvil en mano de Tama, nuestro delegado aquel año y hoy Presidente de la Delegación Salmantina, Richi me llamaba cada dos minutos para seguir el transcurso del partido. Acabé afónico, y además perdimos el partido con un resultado muy ajustado. Aquel día tuvimos tres "minutos de silencio", el nuestro, el de los cadetes y el de las junior. No fue un día bueno para nosotros. No creo que lo fuera para nadie.
Recuerdo que aquel día me hicieron llegar una canción de Revólver. Se llamaba "Una lluvia violenta y salvaje" y hablaba del asesinato de Miguel Ángel Blanco. Hoy, 6 años después del 11-M, 12 años después del asesinato de Miguel Ángel, creo que hemos avanzado, pero aún queda lo indecible por luchar.
Luchemos todos, pues.
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