lunes, 11 de enero de 2010

Porque se que si te marchas, besaré el suelo otra vez...


Claro que me acuerdo de "Pata de Cabra". Me acuerdo de todas y cada una de las cosas que me has contado. Incluso me acuerdo de todos y cada uno de los nicks que me has dedicado, y de todas las noches que nos ha costado despedirnos, a las mil y una de la mañana.

Sí, me acuerdo de absolutamente todo. De los "coach carter" que me suelta tu amiga la tiradora rubia. De todos sus "y Queralt coach?" , cuando me quería decir algo que yo ya sabía. De todos tus "mazapanes", "pimpollos" y "pelopicopatas" que me recuerdas una noche sí y otra también. De todos tus "te pasas" y todos tus "que fort", o cuando te crees algo y quieres creértelo, y me sueltas ese "claro, claro" tan característico.

Me he aficionado al último disco de Alejandro Sanz, a Chris Brown y a ver partidos de Liga Femenina 2 que se juegan en un pabellón que tiene dos marcadores que ponen exactamente lo mismo. Desde hace un tiempo se perfectamente que cuando no estais entrenando estais "en Cuenca". Cada noche doy gracias a la dueña del móvil con tarifa plana que te deja llamarme y estar hablando conmigo un millón de segundos. Les puse a mis amigos "Vivo en un archipiélago" pensando que les iba a gustar, y cuando vi sus caras me di cuenta de que no era la canción lo que me gustaba. No los oía, no los escuchaba, no estaba en sus conversaciones.

Di un salto de alegría aquel 20 de Diciembre, domingo, cuando me dijiste que venías. Di un salto tan grande que asusté a un gato que pasaba por allí, probablemente al olor de las sardinas. Le di un beso tan grande a Pepe que casi me lo como, y mira que para comerse entero a Pepe hay que tener apetito. La presidenta y las directivas del club se reían de mí, de lo nervioso que estaba, de los "por favor Pepe, ven conmigo al cumple, que yo no pinto nada allí, pero si vienes tú somos dos...". Pero me da igual, básicamente porque tenían toda la razón, estaba tremendamente nervioso.

Maldije tu móvil, el mío, los cumpleaños y nuestra idiotez. Pensé si valía la pena pensarte tanto. Lo tenía tan claro que no tenía ni idea. Y así sigo, a las 5.41 de la madrugada, en la biblioteca, intentando estudiar una maldita asignatura de una maldita carrera que hace tiempo que tenía que haber dejado.


Claro que me acuerdo de "Pata de Cabra". Me acuerdo de todas y cada una de las cosas que me has contado. Incluso me acuerdo de todos y cada uno de los nicks que te he dedicado, y de todas las noches que no quería irme a la cama ni que te fueras tú, a las mil y una de la mañana.

Debo acordarme. Quiero acordarme. Me encanta acordarme. Me da miedo acordarme.

848 kilómetros y un millón de cosas son las que me dan miedo. Y no se si quiero volver a tener miedo, una vez más.


Si me sueltas, me caigo.


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