
Señoras y caballeros, hoy no es un buen día. Ayer, escuchando el final de "Hora 25", esperando a que empezara mi querido "Larguero" de los jueves, me enteré de la muerte de Michael Jackson. El indiscutible Rey del Pop fallecía a causa de un paro cardíaco, probablemente provocado por un exceso de ingesta de medicamentos.
En esta noticia, tenemos dos claras vertientes; por un lado, está el Michael Jackson cantante, genio de la música, espectacular bailarín, mito desde esta noche. Por otro lado, sin embargo, está la vertiente que más repugnancia me causa; sus escándalos, las acusaciones de pederastia, su ruina económica, su extraño carácter hasta el final.
Personalmente, voy a ser egoísta y me voy a quedar con el Jackson mito. Tengo grandes recuerdos de él, de todas las canciones que he escuchado suyas. Me encanta "Man in the mirror", "Billie Jean" me parece una obra maestra, pero la canción que sin duda alguna tiene un hueco en mi defectuoso corazón es "Heal the World".
"PIENSO EN LAS GENERACIONES, Y YO DIGO QUE TENEMOS QUE HACER UN SITIO PARA NUESTROS HIJOS, Y LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS, PARA QUE... ELLOS... ELLOS SABEN QUE ES UN MUNDO MEJOR PARA ELLOS. Y YO CREO QUE SI PUEDEN HACER QUE SEA UN SITIO MEJOR..."
Esa es la traducción literal del niño que prologa la canción. Es, probablemente, uno de los vídeos más maravillosos que he tenido la oportunidad de ver. No por la gran factura técnica, ni por los efectos especiales. Sólo por las imágenes. Y luego está la canción en sí misma. Frases tan simples como " Cura el mundo, hazlo un sitio mejor, por tí y por mí y por toda la raza humana", plagan el vídeo. No se puede decir más con menos, hay que ser honestos. El último minuto y medio del clip, cuando empiezan a aparecer los niños con las velas, es para enmarcar. Qué decir de las demás canciones. Magia, esa es la palabra adecuada.
Por eso me embarga una tristeza enorme saber que Michael Jackson ya no vive entre nosotros. Aunque, si he de ser sincero, hace tiempo que lo pensaba. Aún así, quedará su legado musical, su "Moonlight", aquel baile hacia atrás que tan bien realizaba, sus espectaculares conciertos. Su magia, sobre todo su magia. Michael Jackson, el "Rey del Pop", no necesitaba morir para convertirse en mito. Michael Jackson ya era un mito.
Junto con Elvis Presley y John Lennon, los iconos más grandes de la Historia de la Música del Siglo XX. Nada de Hendricks, Joplin, Morrison o Marley. A ellos la muerte les sirvió como autopista para la gloria eterna. Jackson era eterno incluso mucho antes de morir.
Descansa en paz, "Jacko", allá donde estés, sea en el cielo cristiano, el de Peter Pan o el más absoluto de los Infiernos.
Ha muerto un mito.
En esta noticia, tenemos dos claras vertientes; por un lado, está el Michael Jackson cantante, genio de la música, espectacular bailarín, mito desde esta noche. Por otro lado, sin embargo, está la vertiente que más repugnancia me causa; sus escándalos, las acusaciones de pederastia, su ruina económica, su extraño carácter hasta el final.
Personalmente, voy a ser egoísta y me voy a quedar con el Jackson mito. Tengo grandes recuerdos de él, de todas las canciones que he escuchado suyas. Me encanta "Man in the mirror", "Billie Jean" me parece una obra maestra, pero la canción que sin duda alguna tiene un hueco en mi defectuoso corazón es "Heal the World".
"PIENSO EN LAS GENERACIONES, Y YO DIGO QUE TENEMOS QUE HACER UN SITIO PARA NUESTROS HIJOS, Y LOS HIJOS DE NUESTROS HIJOS, PARA QUE... ELLOS... ELLOS SABEN QUE ES UN MUNDO MEJOR PARA ELLOS. Y YO CREO QUE SI PUEDEN HACER QUE SEA UN SITIO MEJOR..."
Esa es la traducción literal del niño que prologa la canción. Es, probablemente, uno de los vídeos más maravillosos que he tenido la oportunidad de ver. No por la gran factura técnica, ni por los efectos especiales. Sólo por las imágenes. Y luego está la canción en sí misma. Frases tan simples como " Cura el mundo, hazlo un sitio mejor, por tí y por mí y por toda la raza humana", plagan el vídeo. No se puede decir más con menos, hay que ser honestos. El último minuto y medio del clip, cuando empiezan a aparecer los niños con las velas, es para enmarcar. Qué decir de las demás canciones. Magia, esa es la palabra adecuada.
Por eso me embarga una tristeza enorme saber que Michael Jackson ya no vive entre nosotros. Aunque, si he de ser sincero, hace tiempo que lo pensaba. Aún así, quedará su legado musical, su "Moonlight", aquel baile hacia atrás que tan bien realizaba, sus espectaculares conciertos. Su magia, sobre todo su magia. Michael Jackson, el "Rey del Pop", no necesitaba morir para convertirse en mito. Michael Jackson ya era un mito.
Junto con Elvis Presley y John Lennon, los iconos más grandes de la Historia de la Música del Siglo XX. Nada de Hendricks, Joplin, Morrison o Marley. A ellos la muerte les sirvió como autopista para la gloria eterna. Jackson era eterno incluso mucho antes de morir.
Descansa en paz, "Jacko", allá donde estés, sea en el cielo cristiano, el de Peter Pan o el más absoluto de los Infiernos.
Ha muerto un mito.
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