viernes, 12 de junio de 2009

Feito y el mejor trabajo del mundo


Ayer fue un mal día para mí. Falleció Ernesto López Feito y me enteré justo antes de salir de casa, escuchando a Javier Casal en "Hora 25". Reconozco que había estado ausente del mundo toda la mañana, por eso supe tarde de la noticia. Murió Feito, uno de los personajes del Larguero, y con él se fueron su lectura pausada de las portadas del día siguiente, sus escrutinios de quinielas y sus recaudaciones millonarias y sobre todo su inconfundible voz.

Soy un fan del Larguero. Lo soy de todo lo que tenga que ver con la radio, sea la emisora que sea, pero reconozco que la SER y sus programas deportivos están se sitúan en cabeza. Nombres como Paco González, Jose Ramón de la Morena, Manolo Lama, Tomas Guasch, Joseba Larrañaga y un largo etcétera copan mis tardes de resaca, de tiempo libre o mis insomnes noches. Conozco a todos y cada uno de los integrantes de la Redacción de Deportes de la Cadena SER, hasta los menos importantes.

Mi afición por el Larguero comienza una mañana de Reyes del año 2001. Los Magos de Oriente me trajeron un libro acompañado de, quién lo diría en los tiempos actuales, una cinta de cassete. "Diario 2000 del Larguero" comenzó como un pasatiempo de una tarde de Enero, pero terminó siendo devorado por el que escribe. En él, José Ramón de la Morena, Juan Antonio Alcalá y Manolo Lama comentaban los acontecimientos deportivos más relevantes del año 2000, a saber, final de Liga que acabó ganando el Deportivo, Eurocopa, JJ.OO, Tour de Francia, Vuelta a España, Mundial de Ciclismo. Cosas tan interesantes como por ejemplo, cómo se fraguó el fichaje de Luis Figo al Real Madrid, cuando Florentino Pérez consiguió ser presidente por primera vez, o las elecciones del Barça que ganó el inefable Joan Gaspart, copaban mis tardes de lectura. Por supuesto, no tardé ni dos días en terminarlo. No eran crónicas deportivas al uso, eran opiniones personales, intrahistoria periodística, carreras para conseguir la noticia antes que nadie. Periodismo en estado puro. De ahi mi afición por el periodismo deportivo.

A partir de ese momento me convertí en un fiel oyente de la Cadena SER. No me perdía un carrusel, hasta el punto de que prefería muchas veces quedarme en casa viendo los partidos importantes en vez de bajar a algún bar con mis amigos, sólo por escuchar la radio. Me encantaban las reflexiones de Joserra, las "fotografías" de Alcalá, la agilidad increíble de Paco González, la maravillosa narración de Lama, los despropósitos de Poli rincón, las locuras transitorias de Guasch, el periodismo que atesora Antonio Romero, la afición de Pacojó y Saisó por el baloncesto, la grandiosa lectura de mensajes de Jorge Hevia, la "agencia del soplo" de Manolete y Gozalo y alguna cosa más que seguro que me olvido.

Por eso ayer me puse triste por la muerte de Feito. Porque para mí los integrantes de la redacción de deportes de la SER no son como mi familia. Son mi familia. Y tengo por seguro que la gente más importante es muchas veces la que está detrás del cristal, no siempre delante del micrófono. Gente como Bustillo, Feito, Hevia o los técnicos de sonido son, y lo digo siempre, imprescindibles.

Por ello, animo a todo el que quiera ser periodista, no tiene porque ser deportivo, a que escuche y se familiarice con estos nombres anteriormente mencionados. Cada programa es una lección de periodismo, pero sobre todo de cómo llevarse bien, reirse de los demás y con los demás, pasarlo en grande y hacerlo pasar en grande, durante tanto tiempo. Por ello, siempre lo he considerado como el mejor trabajo del mundo. Seguro que tiene sus cosas malas, pero yo, como veo los toros desde la barrera, no las conozco.

Por todo ello, ayer falleció alguien de mi familia. Descansa en paz, Feito, y leéles los periódicos allí arriba, que seguro que les gusta.
Un saludo.

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