lunes, 15 de junio de 2009

El día que un español ganó el Anillo


Pues sí, señoras y caballeros, ese día ha llegado. Ha sido esta pasada madrugada y el hombre que ha realizado esta hazaña, cómo no, ha sido el gran Pau Gasol, probablemente el mejor jugador de baloncesto de la Historia de nuestro país. Tiene doble mérito ya que Pau ha jugado una media de minutos impresionante durante esta temporada en los Lakers, ha sido, después lógicamente de Kobe, el jugador más importante del equipo y ha tenido unas cifras que le han llevado por segunda vez en su vida al All-Star (obviando los años que fue como Rookie o Sophomore).

Durante las Finales, Pau ha dado un ejemplo de cómo debe ser un jugador en el campo; esforzado en defensa en una competición que deja mucho que desear en ese aspecto, su sentido del juego colectivo y probablemente su condición de conocedor del baloncesto europeo, más rico tácticamente que el americano, le ayudaron a realizar una excelente defensa sobre "Superman" Howard. Otro aspecto digno de resaltar es su carácter. Siempre afable y educado con todo el mundo, sólo se enfadó en la falta de Pietrus, cosa por otro lado completamente comprensible, ya que la falta es totalmente sancionable con algún partido de suspensión. Pero claro, "these are The Playoffs, men", y cosas tan absurdas como esa, como el cabezazo de Fisher a Scola o la gresca entre Kobe y Artest (un habitual de estos lugares escabrosos) no han sido sancionados por el bien del espectáculo. ¿Cómo van a jugar los Lakers un partido de playoff sin Bryant? Eso no cabe en la cabeza de David Stern, comisionado de la NBA. Esta liga es espectáculo, es publicidad. ¡Si hasta hay un tiempo muerto de televisión!

Por ello, por ese carácter educado de Gasol, me encanta la nueva generación de deportistas españoles; gente como Rafa Nadal, los futbolistas de la selección, los jugadores de baloncesto, hasta el mismo Fernando Alonso a veces... son gente humilde aunque lo hayan ganado todo. Son gente cercana, gente como tú o como yo, que sufre lesiones, que llora, que ríe o que tiene que ayudar a su madre a cargar con la compra. Y eso, para la gente más joven que empieza ahora a practicar cualquier deporte, es un ejemplo a seguir envidiable. Ahora los niños no quieren ser tenistas que rompan raquetas, futbolistas que escupan a sus rivales o pilotos de Formula 1 que se estrellen contra los demás a propósito. Es, aparte del deportivo, el mejor legado que les pueden dejar a los jovenes deportistas de este país. Ojalá salgan muchos más "Nadales" y "Gasoles", porque entonces querrá decir que los que intentamos formar personas antes que deportistas de élite habremos realizado bien nuestro trabajo.

Un saludo.

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