martes, 14 de octubre de 2008

Reflexiones de una nueva vida.

Hoy es el primer día del resto de mi vida. Sí, pensareis, eso ya lo he oído más veces. Mi madre incluso diría que está cansada de oírlo. Mi padre ni respondería, porque la risa no le permitiría hablar, sólo balbucear algún suspiro. Mis amigos, esos que se cuentan con los dedos de una mano, se echarían también a reir a carcajadas. Los que no se cuentan con esa mano, ni tampoco con la otra, harían exactamente lo mismo. Pero sí, hoy es el primer maldito día del resto de mi vida.
Para empezar, no se me ocurre otra cosa que realizar una voraz autocrítica, que debería ser enseñada en todas y cada una de las escuelas de este mundo, y no sólo en las de lápiz y papel, desgraciadamente cada vez más extintas. No tengo ni la menor idea de quién podrá leer esto, ni lo se ni me interesa. Nunca me ha interesado lo que pensaran de mí. Quizá en eso me parezco a mi padre, es posible que sea, en fín, una virtud. Lo que si es cierto es que, aunque no le dé la menor importancia, la gente puede hablar. Puede y debe. Y normalmente habla de lo que has hecho mal. Pocas veces oiré un halago, por no decir ninguna. Pero eso es normal en mí y en el resto de la gente de este planeta. Somos gente débil, fácil de criticar, fácil de ser criticados, y eso es algo que me encanta. ¿O he de decir que me encantaba?.
He cometido muchos errores en la vida. Algunos me han costado novias, amigos, familia. Algunas otras no tienen la menor de las importancias. Es de todas ellas de las que quiero hablar hoy. Siempre lo he sabido, pero nunca lo he querido arreglar, o modificar si cabe, porque no lo consideraba algo malo. Pero ahora sí lo hago. Pido perdón: Es cierto, hablo demasiado. A veces de lo que no debo. A veces unicamente por sacar algún tema de conversación. A veces por hacer una broma. A veces, qué se yo por qué. Y es eso lo que hay que arreglar, es eso, maldita sea, lo que debo cambiar.
Así pues, pido desde este humilde blog, que no tiene otra pretensión que la de desahogarme, que se me perdone. Por todo lo que he dicho de más. Y recalco, como dice esa Biblia en la que ni por asomo creo, o ese Dios al que ni por asomo conozco ni quiero conocer, que rectificar es de sabios, y que hay que saber perdonar. Y entonces, usando el simple silogismo, perdonar es de sabios. Sí, lo sé, no es un silogismo común. Es mi silogismo. Y eso debería valer.
De momento, hoy me voy a la cama pensando en el día de mañana. No en el futuro, si no en mañana, 15 de Octubre. Mañana será otro día. Mañana es, a ver si es verdad, el primer día del resto de mi vida.
P.D. En este blog mostraré todo lo que me plazca, sean reflexiones, textos de otras personas, canciones o fotos. Si en alguna ocasión ofendo a alguien con alguna de estas cuestiones, pido disculpas de antemano. Hoy, el primer día, pone banda sonora a este pequeño avance Michael Stipe y su maravillosa banda, R.E.M., con su canción "Everybody hurts", una de mis favoritas. Un saludo a todos.

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